Le dijeron siempre, desde chiquito, que tenía al diablo en el cuerpo. Nunca se estaba quieto, lo rompía todo y un genio de mil demonios (como si no bastara con un solo cachudo) hacía que viviera en casi permanente estado de furia. Creció y fue para peor porque se hizo un ser imposible, al […]

a través de CON EL DIABLO EN EL CUERPO — manologo