Ralentizo mis pasos de gato. A unos suspiros de mi lavas los trastos. Abrazo tu cintura y escarbo delicadamente tu ombligo -permaneces indiferente y sigues en la labor- mis labios caen como hoja de otoño sobre la fertilidad de tu cuello; se deslizan con suave siseo, acercando mi respiración a la caracola de tu oído. Me desespero y muerdo delicadamente tu oreja. Escucho con satisfacción como se escapa espontáneamente un suspiro y luego tu voz nítida que me dice: ¿y… se aguantará?


Es precioso.
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Celebro que te guste amada amiga. Besos y rosas
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No te diré un piropo, no lo mereces.
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🍁🥰
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