El río recuerda a las lavanderas, gustaba de verlas cada semana en sus orillas, llevando la chorcha de hijos. El splash splash, de cada una de ellas hacia coro y se untaba a los rumores que él traía. Algunas veces la brisa se colaba entre los sauces llorones, silbaba y detenía su respiración, abriéndole las puertas al silencio.
y el río complacía a la bóveda del cielo entregándole su música que animaban a la alegría, o bien a la nostalgia que la vida conlleva.

río-frío-fresco