La esposa le acomodó el moñito del frac entre los arreglos florales. ¡Por fin tenía el doctorado en leguas muertas! Un atronador festejo con hurras y aplausos se escuchaban en el fondo del salón. Sólo faltaba que prendieran los cirios para iniciar la ceremonia.


Jajajajaja, vaya Rubén.
Abrazos y té con canela.
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Celebro tu risa Mari y a brindar por el festejado. Abrazos de Canela
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