Aquellas noches largas e insomnes han quedado atrás. Acepto que la relación es un tren en fuga, Comprendo mejor al niño que llora cuando ve partir el globo hacia el espacio. Doblo la cabeza, cierro los ojos, y entiendo que lo que inicia, termina. Duele con la pesadez de una loza, mas pasará como todos los dolores que nos invaden. Al fin y al cabo, el mazo de la vida me dice que algo debo de pagar por los encuentros felices que me diste. La óptica es diferente, tal vez para ti, sólo sea el prólogo de una libertad deseada. No lo sé.

nublado