Tenía unas bodegas llenas de ratones. Se hizo traer una gata, que extingió la plaga. Un día la gata se comió un merengue, y se desencantó y volvió a ser princesa. La princesa era muy agradable. Pero la casa se llenó de ratones.

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Me encanta, yo también me habría comido el dulce.
Qué bueno Rubén!!
⚘
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A lo bueno es fácil que llegue la costumbre. Gracias por venir. Beso y rosas.
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