Omar Khayyam

Lenguaje misterioso

Este rubí precioso fue extraído
del fondo de una mina ignota y rara,
y esta perla purísima y sin copia
en seno oculto de la mar fue hallada…

Mas digo mal: ni mina ni océano
de otras minas u océanos se apartan:
Sólo el secreto del amor se expresa
en lengua de los hombres ignorada.

Soy así

¿Que yo del vino soy devoto ciego?
Y bien, lo soy.
¿Que soy infiel, idólatra del fuego?
Y bien, lo soy.

Cada uno de mí en su idea fía;
mas yo, dueño de mí, tengo la mía:
Soy lo que soy.

El vino del amor

Mi pobre corazón de angustia herido
y de locura, no podrá curarse
de esta embriaguez de amor, ni libertarse
de la prisión donde quedó sumido.

Pienso que el día de la creación
en que el vino de amor fue al hombre dado,
el que llenó mi copa fue esenciado
con sangre de mi propio corazón.

Reseña biográfica 

Nació en Nichapur, Persia, hacia el año 1040 de la era cristiana, y vivió cerca de ochenta años.
Libertino, sibarita, ácido, místico y profeta, estudió Matemáticas y Astronomía, reformó el calendario musulmán, cultivó el Derecho y las Ciencias Naturales, pero todo le resultó insuficiente a la hora de resolver el misterio del Universo, las pasiones humanas y la existencia misma.
Se destacó en el plano de las letras por sus famosas «Rubaiyat», que constituyen  una alabanza al brindis, una enorme plegaria fragmentada en estrofas que remiten a la celebración del vino y del goce del instante, frente a la finitud de la vida. ©

http://amediavoz.com/khayyam.htm

KHAYYAM2

3 Comments

  1. Khayam era el idolo de mi padre, pero en las epocas de mi adolescencia, comprar en la Unión Sovientico sus libros, o incluso encontrarlos en bibliotecas era imposible. una vez comenté a mi papá que una amiga nueva que conocí tenía en su casa el libro Rubaís. ni antes , ni despíues vi a mi padre tan emocionado. pedí prestado el libro pero me lo dieron por un solo día, así era antes: en mi casa en si era prohibido sacar libros de la casa, eran nuestro tesoro. bueno, mi padre tenía 24 horas para copiar el libro, pero no había xerox en aquellas epocas benditas. así que él tenía que copiar todo a mano. en la mitad de trabajo él entendió que no le alcanzaba el tiempo, así que lo dictó y grabó en el magnitofono. me parecía una locura, pero así fue como por primera vez conocí a este poeta. 🙂 garcias por la publicación. genial como siempre 🙂

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