Todos los días Nasrudin iba a pedir limosna a la feria, y a la gente le encantaba hacerlo tonto con el siguiente truco: le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra. Nasrudin siempre escogía la de menor valor.
La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudin siempre se quedaba con la de menor valor. Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudin siendo ridiculizado de aquella manera. Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:
—Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor. Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás.
—Usted parece tener razón —respondió Nasrudin—. Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota que ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco. No hay nada malo en hacerse pasar por tonto si en realidad se está siendo inteligente.

El verdadero placer de una persona inteligente está en pasar por idiota frente a un idiota que se cree inteligente.
Un abrazo.
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La codicia es una mal condimento para la inteligencia. Abrazo grande mi buen. Y sí, pasar por idiota es lo más adecuado.
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A veces es muy buena ocupan hacerse el tonto.
Escribes muy bien Rubén.
Un abrazo⚘
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Poeta estos textos, no son míos, son anónimos de diferentes culturas, en este cso es de la cultura árabe. Agradezco tu visita, y tu comentario. abrazo grande.
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No importa de quién sean Rubén, tu nos los muestras y nos aportas cultura y tu sabiduría.
Gracias por todo a ti querido amigo de palabras.
Un abrazo⚘
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Gracias amiga por tus hermosas palabras. bello fin de semana. abrazos y rosas.
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⚘
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