Peligro de las excepciones-Marco Denevi
Sentado en el umbral de mi casa, vi pasar a Lázaro, todavía con el sudario puesto en medio de una multitud que lo aclamaba. Después que la muchedumbre se alejó, vi pasar a un joven en ligero estado de putrefacción. Después, a una mujer embalsamada. Tras la mujer pasó un esqueleto pelado aunque con anillos en las falanges. Al ver que se aproximaba un hombre sin cabeza pregunté qué significaba todo aquel desfile. Si bien el hombre no tenía cabeza le pregunté qué significaba todo aquel desfile. Si bien el hombre no tenía cabeza me contestó muy atento:»Cuando suspend ieron momentáneamente la ley para que Lázaro saliera, nosotros aprovechamos la suspensión y salimos también. Somos muchos. Mire». Miré y vi que por el camino avanzaba la columna de los resucitados La atmósfera se había vuelto irrespirable.


Denevi sigue estudiándose en la Argentina, sobre todo su novela Rosaura a las diez. Este breve relato es un ejemplo de su perfecta ironía.
Un abrazo.
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Yo lo he disfrutado siempre, me parece uno ficcionista breve de gran calado. Excato su lengua, la cantidad de palabras y esa ironía no tiene desperdicio. Abrazo grande
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