Un joven y la luciérnaga

¡Terrible! Él prefiere el silencio, que ser objeto de un desprecio. Apretó los puños, movió la cabeza y golpeó la palma izquierda de su mano, al mismo tiempo, que gritaba: ¡eres un pendejo! Harto de calle llegó al departamento, metió la llave con delicadeza, con el propósito de que el ruido no despertará a la familia; tampoco prendió la luz. Penetró a oscuras, rogando no tropezarse con alguna silla del comedor. En la penumbra de la recámara se puso el pijama. Se acostó en línea recta, a fin de no arrugar las sábanas de lino. En el silencio, percibió en su interior una luciérnaga que voló juguetona hacia su pubis y dio paso a una inesperada erección; a la cual cumplió con suspiros entrecortados—parecía un gatito con hipo— Esa satisfacción le daría las fuerzas para sostenerse en los días por venir.

Texto de R.G.G

2 Comentarios

  1. Avatar de •~Aileen~• ~Aileen~ dice:

    •~…complacencia de su instante.~•

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    1. La adolescencia es cómplicada.gracias por llegar. Abrazo.

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