Marcel Proust. Considera tres
aspectos del relato en su estudio: tiempo,
modo y voz. Quizá el más novedoso,
interesante y exhaustivo sea el tratamiento
del tiempo, del cual aborda el orden,
la duración y la frecuencia.
Antes de abordar los principales factores
del tiempo, es importante aclarar
aspectos terminológicos. El tiempo de la
ficción no es equiparable al tiempo físico
de la vida real, pues el primero es un
tiempo de cuasi-ficción, no real. Además
tenemos que distinguir dos planos: el
plano de la historia, que es el plano del
significado, y el de la realidad narrada.
Este último es el del relato, del significante,
del tiempo del discurso narrativo.
El tiempo del primer plano es el tiempo
ordenado, el que trata de reproducir la
historiografía; el del segundo plano es
artístico, lo crea el narrador desde el momento
en que decide dónde empezar a
contar, dónde terminar, qué acciones requieren
mayor tratamiento, cuáles le son
baladíes y por lo tanto omitibles, dónde
realizar saltos, trastrocamientos, adelantamientos,
etcétera. Entre ambos planos
se presentan tres relaciones: el orden, la
frecuencia y la duración.
El orden
Si el escritor de ficción desea alterar el
orden de las acciones que transcurren en
el tiempo lineal, de modo que un hecho
que normalmente esperaríamos al final
lo presenta a la mitad, está incurriendo
en un descalabro lógico, quizá, pero no
literario ni psicológico. A esto se le conoce
como proyección a futuro, prolepsis
o simplemente anticipación. Aquí entramos
en el tiempo de las predicciones, de
las premoniciones, de los sueños o de
las profecías. Puede ocurrir lo contrario,
hacer que un hecho que ocurre antes
incluso de la historia que va a contar el
narrador, se presente a la mitad de la
historia, como ocurre con los recuerdos
de los personajes; entonces nos enfrentamos
a otro descalabro del orden lógico-
temporal conocido como “flash back”
en el lenguaje fílmico, y retrospección o
analepsis en la retórica clásica.
LA FRECUENCIA
Lo más sencillo sería que aquello que…ocurrió una vez en la historia, se mencionara
una vez en el relato, o que aquello
ocurrido muchas veces se mencionara
muchas veces. Pero puede darse el caso
de que lo que ocurrió una vez, lo repita
el narrador de manera inusitada en
su relatoría; o simplemente que lo que
ocurrió una o varias veces en la secuencia
de los hechos de la historia, no tenga
importancia alguna para el escritor, y por
lo tanto ni lo mencione.
La duración
Más interesante que la frecuencia es
la duración del tiempo en los mundos
imaginarios. En busca del tiempo perdido
es una obra maestra del tiempo psicológico.
De ella, Genette extrae una veta
extraordinaria para hablar de la duración
del tiempo reproducido en la literatura.
Veamos los casos posibles. a) Una conversación
realista, al reproducirse en una
narración, duraría aproximadamente el
mismo tiempo que si se llevara a cabo en
una escena de teatro o en la vida real;
b) las formas de aceleración o desaceleración
son comunes, lo cual se refiere a
eventos que ocurren lentamente, aunque
en la ficción puedan durar mucho
arbitrariamente, o viceversa. Pongamos
por caso la caída de la hoja de un árbol.
Lo más seguro es que en la realidad dure
unos cuantos segundos, pero en la narración
puede describirse dicho evento en
cinco o diez páginas y no caer todavía.
Pareciera que el tiempo se comporta
como real, pero no, es seudoreal (o sea
falso), cuasi-ficción; siempre resultará
un constructo imaginario con una duración,
un orden y una frecuencia dispares,
irregulares e imprecisos; no es posible
establecer reglas generales válidas para
toda narración ficcional, que definan su
transcurso.
Existen varios y novedosos tratamientos
del tiempo literario, diferentes
cada uno en función de la perspectiva
metodológica utilizada, de la conceptualización
teórica de la fuente disciplinar,
y también del género literario utilizado3.
Sin embargo, no dejará de ser la narrativa,
por su propia naturaleza, por el sui
generis tratamiento que hace del tiempo,
la que más atractivo posea, en especial
en aquellas narraciones extensas como la novela, porque en ellas se ve, se siente
y se oye el transcurrir del tiempo y sus
efectos en los personajes que nosotros
mismos sufrimos y gozamos .