Soy un hombre que responde al botepronto. Platica mi esposa con alguno de mis hijos y sueltan alguna palabra y de inmediato lo asocio con un hecho que sucedió en mi vida, y en un silencio que ellos hacen, tomo la palabra e inicio mi narración. Me escuchan un momento y uno de ellos me dice: —eso ya lo ha contado papá. Me callo y me voy hacia mis adentros y me cuestiono. ¿lo habré contado? ¿quizá me estoy volviendo un hombre de recuerdos e ideas repetitivas? Me levanto de la mesa, camino distraído por el sendero que lleva a la arboleda, voy de un lado a otro y no encuentro la fosa que me corresponde.