Cobijados por la tarde vieja, los amigos se despiden, cada quien marcha por diferente camino, unos a pie, otros en mulas. Lejos, ondean el sombrero; uno de ellos, quién está próximo a desaparecer, da la vuelta y sobre la colina el arriero chifla tres veces, deseando buena ventura. El que va hacia la sabana, se detiene y le contesta. Se vuelven diminutos y se pierden. Tal vez nunca volverán a verse, quizá en la próxima fiesta. Un año se va rápido. Nadie sabe, nadie se preocupa.


Me hiciste acordar a lo que contaban de la despedida de mi abuelo de Burgos..
» Volveré madre «….
Cuando pudo regresar ella ya no estaba
Abrazos mi querido amigo
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Todas las despedidas tiene un corazón de tristeza, aunque a veces sonríamos. Y a veces se puede , en otras no.. se vuelve. Besos y rosas, amada amiga.
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