Papá lleva veinte años construyendo una maqueta. Su obsesión ha llegado a tal límite que reproduce fielmente cada detalle de la ciudad. Si el vecino decide pintar la fachada de su casa de otro color, papá corre a la tienda a comprar el mismo tono de pintura. Mamá está harta. Ayer se fue de casa. Después de buscarla durante todo el día, al final la encontramos en la estación. A través de la lupa pudimos ver cómo se despedía de nosotros mientras subía las maletas al tren.

Tomado del Fb

Es uno de esos cuentos que una dice: !Qué bonito! Aunque sea una tragedia. Abrazos.
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Seguramente la tragedia es para el abandonado. Abrazo y rosas.
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Estupendo. Un pequeño giro absolutamente encantador.
Un abrazo.
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Sí, tiene un final mágico. Gracias borgeano por llegar. Abrazo
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