El enfermero empujaba la camilla sobre la que Tobías, atado con correas, miraba a los ojos de Elisa que, sonriendo, saludaba con la mano a Camila mientras ésta acariciaba el pelo del pequeño Román que silbaba una canción para Jeremías, quien, con su cigarrillo siempre apagado en la boca, levantaba las faldas de Rosario mientras reía porque Basilio tocaba las palmas a Maruxa que tejía y destejía calcetines para Zacarías, su gato.
Y así, unidos por su locura, formaban una cadena en la que el eslabón más débil era el enfermero.

cadena

Tomado del Fb