A veces, coge el teléfono y marca su número. Cuando salta el contestador, deja grabadas todas esas cosas que nunca se atrevió a decir. Otras, en cambio, cuando no puede más, llama directamente al buzón de voz y escucha todo eso que le hubiese gustado que le dijesen.


Me parece una propuesta estupenda, hay muchas personas en desamparo.
¡Buen fin de semana!
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Creo que es uno de los problemas mayúsculos que tiene la sociedad actual, y es contradicotrio pues vivimos en la era de las comunicaciones. abrazo y rosas.
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