Gracias por preservar la especie. Por amamantarnos.
Por enseñarnos la caricia, el abrazo y las canciones que trae el señor de los sueños.
Gracias por su beso nocturno y cubrirnos, de levantarse a deshoras y comprobar si la noche transcurre con bondad. Por tomarme de la mano y enseñarme las estrellas, la luna, por cultivar mi fantasía. Desvelarse con mis enfermedadades, por abrazarme en mis días grises.
Gracias por darme hijos, por la flor del consejo, y enseñarme a caminar en soledad, por vencer el miedo y saber que nada es para siempre.
Sin la mujer el mundo estaría sin flores y manco.

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