Gracias a “aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche”, hemos visitado desde niños un mundo fantástico plagado de alfombras mágicas, genios, lámparas y tesoros maravillosos. Libro que recuerda las aventuras de la imaginación, libro de la tradición del legendario Oriente, libro que evoca el infinito… En el hermoso ensayo que le dedica a esta obra, Jorge Luis Borges nos habla de la belleza de su título: “Decir mil noches es decir infinitas noches, las innumerables noches. Decir ‘mil y una noches’ es agregar una noche al infinito”.

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