En la sala de espera, los pacientes intercambian información sobre sus enfermedades. El doctor es impuntual, la espera es larga, el doctor es tacaño, no hay revistas. La secretaria se queja: hay que rehacer una y otra vez las historias clínicas cuando los pacientes, aburridos, se entretienen intercambiando enfermedades. Una noche, la señora que limpia el consultorio encuentra en el cenicero atestado de colillas una obstrucción del colédoco con la que nadie se quiso quedar.

Ana_María_Shua

Ana María Shua