Su padre era para ella el ser más amado. ” Conocí las costumbres y las fiestas de mi pueblo, gracias a mi padre, Ibamos de casa en casa cantando y en cada casa recibiamos afecto”. 

Existen muertes esperadas e inesperadas. Su padre era una muerte anunciada. 

Para un corazón que ama, nunca hay muerte esperada. Jamás estaría preparada para recibir tal golpe y se llora más para dentro, que por afuera. Esa noche ella tuvo que decidir: ” su padre esta muy grave, le estamos prolongando la vida a costa de hacerlo sufrir. Sí usted nos autoriza a desconectarle los equipos que lo mantienen, por favor, firme esta responsiva”.

Firmó doliendole el alma, una hora después fallecía. Tal vez sea una de las decisiones que recordará por siempre.

Después del sepelio tendría que enfrentarse a otro dolor.

Renoir. autoretrato