Un cuento de Stella. hay que disfrutarlo.» Privilegiada sudamericana, nacida en el país de los Pájaros Pintados, amante de la hermosa costa uruguaya, y orgullosa de pertenecer a la ciudad más arbolada y austral de América del Sur.
Cuando la señora Adela atendió el llamado de la puerta, un cadete le entregó un ramo de flores, y le dijo que era para ella. Le hizo firmar un recibo, y comenzó esta pequeña historia.
Cerró, la puerta, con un gran ramo de flores, envuelto, en plástico, que asemejaba a un papel, de celofán, y al abrirlo fué inmensa su sorpresa, era un ramo grande alargado, que consistía en claveles, a su alrededor, y en el centro dos orquídeas, y todo ello adornado con espárrago. Sujetaba, todo ese conjunto, unas cintas finas blancas, que formaban una pequeña moña.
Buscó la tarjeta, y no la encontró, fué cuando empezó su pesquisa. No había ningún aniversario, que ameritara, tal atención, no estaba cerca, navidad, ni su cumpleaños, y lo fundamental, no tenía admirador alguno, porque si existiera, era como para decir “Locas pasiones a los 70 años” ,o “Conseguir lo imposible sin…
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