Llegó con la lluvia. La encontré frente a la puerta como un gorrión que se cayó del nido. No recordaba su nombre, ni su edad, ni de dónde venía. Le prometí llevarla hasta el pueblo más cercano cuando acabase la siembra, jamás cumplí. Ignoro por qué disimuló la falta. Mi abuela decía que la lluvia ha marcado siempre la historia de nuestra familia, por eso la bauticé Fermina, como ella.
Desde el principio me sedujo la música de su voz y ese inaugurar el mundo de sus palabras sin raíces. Su curiosidad pronto desanudó cada uno de mis silencios.
Fue el año más feliz de mi vida, el año de la gran seca.
Al cabo volvió a llover. Empapada y balbuceante, Fermina me señaló la cicatriz en la pierna que tantas veces yo había acariciado: habló de un alazán que la arrojó cuando niña, de la fractura expuesta, de una mujer esquiva que la cuidaba con cariño.
Hace un par de semanas que diluvia. Un par de semanas que la lluvia entreteje recuerdos. Un par de semanas que le suplico que se detenga.
Gabriel Bevilaqua

DEL ARCA DE FICTICIA LOS GANADORES

https://elefantefunambulista.blogspot.com/2011/11/lo-que-trae-la-lluvia.html

Onironauta, nacido en algún sitio indefinido de la Argentina, al que se le ha dado sospechosamente por escribir. Desconocemos su profesión, estado civil, condición social, nivel educativo, hobbies u otras yerbas por el estilo. Se dice, mas no consta en actas, que ha ganado algún que otro premio de microrrelatos y un número similar de menciones; todos, por supuesto, de riguroso carácter honorífico. Nos avergüenza grandemente carecer de mayores datos para contentar vuestra incomprensible curiosidad; no obstante, seguiremos investigando.

ilustración Aurora Rua