Le tomó años para lograrlo. Pruebas y más pruebas. Cientos de prados y jardines podrían atestiguarlo. Pero esta noche el viejo jardinero estaba feliz, realmente contento. Muy pocos podían darse el lujo de haber sembrado una planta de luz y ver la noche iluminada con sus frutos.

Tomada de la tómbola de Ficticia.

¡Que maravilla de relato! Y la fotografía es bellísima.
Abrazos de luz.
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De caudrdo contigo estimada María Elficarosa, van mis abrazos y rosas para ti.
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