Problemas con los hijos…

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Érase una vez...

Había llegado con la cabeza gacha aquella tarde de miércoles; dando pasos silenciosos para que no lo oyera entrar a la casa.

Lo recibí sentado en la sala, con una sonrisa. En su rostro era posible notar la sorpresa que le causó verme a esas horas en la casa, cuando normalmente regreso a las 7 de la tarde del banco. Escondido en algún rincón de sus ojos castaños, pude percibir una pizca de temor infantil. No quería encontrarse conmigo esa tarde. Probablemente tampoco con su madre.

– Papá -dijo con voz temblorosa- creí que aún estarías en el trabajo.

– Terminé antes de tiempo y me tomé la tarde libre. -respondí con total tranquilidad- ¿Cómo te fue en la escuela?

Su rostro se turbó. El miedo se abrió paso. Verlo así me dolió. No estaba seguro de qué pude haber hecho para que me tuviera tanto miedo. Me recordó a…

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