LA PASIÓN: SEGÚN FICTICIA
(Artículo publicado por la Dra. Dolores M. Koch, en “Revista Hostos Review. de la City Universty of New York, No. 6: Antes y después del dinosaurio: el microrrelato en América Latina.”Mayo 2009 )

 Alfonso Pedraza Pérez.

Creador y coordinador del

 Taller de minicuento de Ficticia

ABSTRACT
 Trata del nacimiento, evolución y logros en seis años de actuación del taller de minicuento de www.ficticia.com. De su razones de existir, sus frutos y los principios que infunde entre sus participantes.
EN EL PRINCIPIO…
El nacimiento del Taller de minicuento, del portal de internet Ficticia (http://www.ficticia.com), es resultado de un cúmulo de pasiones, casi al grado de lo orgiástico.  Nace por satisfacer, contagiar y divulgar la pasión por el texto breve, la recreación de lo real o de lo fantástico, y la belleza de la palabra[2]. Los ficticianos (nuestra nacionalidad virtual) hemos actuado en reacción, como lo hacen las ONG (organizaciones no gubernamentales); a iniciativa propia, con la complacencia de los propietarios de la página y la ayuda de muchos expertos y escritores del género, ellos a su vez nos propagan y acicatean este virus.
Los tiempos modernos de la electrónica parecen haber sido creados a propósito para ello y la pantalla de la computadora el medio idóneo para leer minitextos. Los espacios fragmentados en que nos desenvolvemos en la vida actual también contribuyen. Lauro Zavala afirma: “Tal vez el auge reciente de las formas de escritura itinerante propias del cuento brevísimo, y en particular las del cuento ultracorto, son una consecuencia de nuestra falta de espacio y de tiempo en la vida cotidiana contemporánea. […] también este auge tiene relación con la paulatina difusión de las nuevas formas de la escritura, propiciadas por el empleo de las computadoras.”[3]
Esta reacción no es privativa de nuestro medio, tenemos noticias que en tiempos paralelos, se ha presentado un auge en la práctica de la minificción en países lejanos y de idiomas diferentes al español, la lengua materna del minicuento, como lo reconocen en Japón y Corea. La Dra. Koch escribe: “Yu Honma estaba tan fascinado con los micro-relatos, que desde 1998 los escribe y publica en su sitio en la Red. Pronto organiza concursos mensuales, y forma un club de aficionados ( www.jali.or.jp/club/honma )”[4]. Yu Honma a su vez confirma  “Para mí el modelo de microcuentos está en Hispanoamérica y el problema es cómo fijar el microcuento como género en la literatura japonesa.”[5]
¿Acaso son los tiempos y no los lugares, ni los idiomas, los más propicios para decir mucho y de la forma más bella, en pocas palabras?
DONDE SE EXPONE COMO CONTACTÉ CON DIOS:
¿De verdad sólo tenemos tiempo en el mundo actual para escribir y leer minificciones? Sandra Lorenzano[6]
En la adolescencia, me encontré con la revista “El Cuento. Revista de la imaginación” en los puestos de periódicos cercanos a la escuela preparatoria. Fue mi primer contacto con la minificción y caí en el embrujo de los textos con pocas palabras. La Minificción, como una entidad definida o como un fin de la escritura. Precisamente en esa publicación fue bautizada con tal nombre como lo afirma Edmundo Valadés: “el cuento breve o brevísimo no ha merecido ni recuento, ni historia, ni teoría, ni nombre específico universal, […] salvo los que desde la revista El cuento le dimos de minicuento o minificción, y que han ido generalizándose”[7]. De esa magnitud era la importancia que se le daba en esa publicación hoy tan memorable.
En ese tiempo, a más de disfrutar la lectura de verdaderas antologías en las que consistía cada número de la revista, reservaba un tiempo para examinar sus editoriales; artículos siempre interesantes sobre el quehacer y el ser del cuentista. Y, en forma por demás meticulosa, regocijarme del correo del lector, pues en ellas, Edmundo nos transmitía perlas de sabiduría en forma de consejos prácticos y bienintencionados. Era una guía lejana, escasa, sin embargo valiosa para los que, como yo, habíamos caído en el encanto de decir mucho con pocas palabras, de decir todo con apenas insinuaciones, de expresar las cosas con precisión y belleza. Si bien, con relativa frecuencia, su mensaje era directo para decir que el texto analizado no era un minicuento. En ese momento surgía la excitación de descubrir entre sus líneas el quid del asunto. ¿Cómo es posible que un aviso de ocasión en un diario, una misiva personal, un cuasi chiste, eran un minitexto literario? ¿Por que con pocas palabras, en escuetas palabras, muy a menudo carentes de elocuencia, de la retórica acostumbrada, se podía fascinar al lector?
El misterio se develaba a cuentagotas. La publicación de cada número de la revista significaban meses enteros de espera, en ocasiones aparecían a la venta únicamente dos o tres números al año. Un tiempo de espera muy prolongado. Para poder relacionar una crítica y conocer el texto que analizaba debíamos esperar en números subsecuentes su aparición. O revisar números anteriores para recordar y dar el aval personal a un texto con un veredicto de “ganador”.
Trascurre el tiempo, a inicios del presente milenio, aprendí a conocer el mundo de la red virtual mundial a través de sus buscadores. Hice mis primeros intentos con las palabras cuento y minicuento y ante mis ojos aparecieron como por magia, cientos de páginas dedicadas al tema. De eso a encontrar foros de participación directas bastó un instante. Intenté militar en varios de ellos. La mayor parte tenían escasa participación.
Un día  tropecé con www.ficticia.com y su foro de acceso abierto “Puerto Libre”. Como ciudad costera y cosmopolita, recibía visitas de ficticianos que contactaban de diversos países de América y Europa. Amparado en el anonimato que ofrece el Internet, empecé a insertar algunos minitextos; escritos bisoños que recibían comentarios casi instantáneos. Hice amistad con el grupo y llegue a ser un parroquiano más del sitio. Era una especie de club de amigos donde los halagos y palmadas al hombro no se escamoteaban. Las minificciones, las “minis”, como les llamamos de cariño, se mezclaban con cuentos de extensión normal y otro tipo de escritos.
Recordando el espíritu de mi querida revista, un día contacté con el “Dios”[8] de Ficticia (“Dios” en realidad es una santísima trinidad: Dios Padre; Marcial Fernández. Escritor y editor que se ocupa de lo literario. Dios Hijo; Raúl José Santos. Ingeniero en sistemas que se ocupa del buen funcionamiento de este mundo virtual. Y Dios Espíritu Santo; Mónica Villa. Fotógrafa y traductora. A su cargo está la imagen del sitio), le escribí de mis pretensiones de estimular la escritura y el conocimiento sobre la minificción, y como todo ser divino y complaciente[9], también un consumado minificcionista,  no sólo permitió crear un club con el pretencioso nombre de Taller de Minicuento; sino que gracias a su poder infinito concibió un lugar especial en el portal al que llamó “Marina. Espacio dedicado a las minificciones de los navegantes. Taller participativo”[10].
Con respecto de la instauración de la Marina, la Dra. Laura Pollastri afirma: “Llamativamente, la creación del lugar exclusivo para la minificción responde a una interacción entre el público y los creadores de la página [se refiere a ficticia]: el lector interactivo se abastece de un espacio específico para algo que advierte como singular en el vasto campo de la narrativa breve, y como necesario en el universo literario de la red.[…] Nacida fuera de las pantallas de PC, la minificción se articula e interacciona en ella como un lugar natural del universo informático.”[11]
DONDE HAY REMEMBRANZAS DE LOS PRIMEROS PASOS DEL TALLER:
De los puertos se parte y a los puertos se llega. Navegantes somos y en la mar del cuento andamos. Agustín Monsreal[12]
En Julio de 2001 inicia el foro Marina, donde reside nuestro taller. En el mensaje de bienvenida se mantiene el ambiente portuario y náutico. El olor de mar. Ámbito mediante el cual Ficticia abre sus puertas (Puerto Libre y Marina) a los visitantes que inician o mejoran sus haberes literarios.
 Lleguen las gaviotas, vuelen atisbando todos los rincones. Los lobos de mar a reposar sus accidentadas travesías. Los curiosos turistas ávidos de sorpresas y recuerdos. Los noveles grumetes a perfeccionar sus artes. Los bucaneros indómitos a buscar tesoros y camorra. Los nativos a edificar nuevos refugios y formar nuevas alianzas. Lleguen todos a poblar esta tierra virgen. A dejar huella.[13]
En ésta primera etapa del taller, se estimuló la participación mediante eventos de concursos. El incentivo, que implicaba competencia, fue bien recibido en el pequeño círculo de amigos. El grado de privacidad y de reserva que da el internet, además del libre acceso al foro fueron determinantes.
Convocábamos cada diez días a un concurso. La periodicidad elegida, fue resultado de la necesidad de agilizar la práctica  de la escritura de minicuento. Diez días, porque para la creación de un minitexto se requiere, de inicio, un proceso mental,  posteriormente una primera escritura y una o más revisiones antes de su publicación en el foro[14]. Tampoco un lapso mayor, porque se pretendió que la participación fuera dinámica y la práctica de la escritura considerada como un trabajo constante, un ejercicio persistente; como la resolución de un problema (el tema o ejercicio que se propone en cada convocatoria). En contraste, como afirma Héctor Alvarado, cuando se está en el mundo real, fuera del taller, el tema o propósito lo elegirá el escritor. “Entonces, escribir un cuento es escoger un suceso que puede ser único, concreto y cerrado cuya peculiaridad permita desarrollarlo como ficción,”[15].
Conscientes de los limitados conocimientos que sobre el tema teníamos en el grupo, desde el inicio publicamos un boletín para cada concurso. Elegimos artículos sobre el cuento y minicuento, análisis sobre su escritura y consejos de celebres escritores que iban de Rulfo a Dolores M. Koch, de Cortázar a Lauro Zavala, de García Márquez a Violeta Rojo, del conocimiento de Guiones de diálogo a las cacofonías y aliteraciones, y así lograr un consenso y un nivel de conocimiento que nos diera, además de lo lúdico, armas para lo artístico. Se enviaron por e-mail a cada uno de los ficticianos que lo solicitaban.[16]
Esto constituye, en nuestra historia del taller, la etapa de la crítica doméstica. Nuestros jurados fueron los mismos ficticianos, los más experimentados y reconocidos. Se llevaron a cabo diecisiete concursos en seis meses de funciones. En poco tiempo se empezó a notar la necesidad de recibir consejo y crítica de verdaderos eruditos del género.
SEGUNDA ETAPA DEL TALLER: ENTRADA AL MUNDO REAL DE LA MINIFICCIÓN
Con mis textos breves persigo la agilidad y la concisión máxima en la forma de narrar, de traducir simbólicamente el mundo. Julia Otxoa[17] 
 La necesidad de conocer el real nivel de calidad de nuestros escritos nos hizo buscarla en la ayuda de expertos en minificción. Invitamos al Prof. Lauro Zavala quien nos abrió el mundo real de ella, y con su aval, el contacto con los principales especialistas del género[18]. La participación aumenta considerablemente en cada concurso. Hasta cincuenta minitextos en cada evento.  Los jurados se hallaron en apuros. Nos manifestaban la dificultad de enviar una crítica o comentario a cada uno de los participantes en únicamente los tres días de plazo que les asignábamos para dar su veredicto. Fue necesario restringir a un solo texto por participante y por concurso, aunque esta medida fue solo un buen deseo; se podían utilizar nombres diferentes y participar con otros textos.  Éste incremento en la concurrencia nos revelaba la gran apetencia de participación, no obstante la capacidad de atenderlos se percibía restringida.
En ésta segunda etapa la crítica es externa y de calidad, pero el taller aún no funcionaba como uno verdadero. Tuvo una duración de seis meses y llegó a su fin con el concurso XXXVI (1er. aniversario)
LA MARINA.
Todo escritor que crea, es un mentiroso; la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación. Para mí lo primordial es la imaginación. Juan Rulfo  [19]
La dificultad que causó atender la creciente participación en los concursos precisó cambiar la estructura, una que funcionara como un verdadero taller virtual. De entre los participantes más animosos se seleccionaron una veintena, aquellos que ya mostraban conocimiento teórico y práctico en la escritura de minificciones, acaso por a la experiencia obtenida en participar en numerosos concursos o debido a la instrucción obtenida mediante el análisis de los boletines. Con este grupo de personas se crea la tripulación de la marina, los que hasta el momento actual realizan las labores más dedicadas, más delicadas; examinar los textos y prodigar opinión y consejo a los autores participantes.
Los certámenes son mensuales. Los primeros veinte días de participación se destinan a la recepción de minicuentos. Un tallerista para cada uno de esos días atiende la marina: lee, analiza y enjuicia cada una de las “minis” que solicitan participar. Comenta e instruye a cada autor en el mismo foro en los siguientes días. A partir de que existe esta modalidad, cosa atrayente, los participantes interesados pueden revisar cada uno de los comentarios y recomendaciones que el tallerista ofrece durante la jornada, no sólo los de sus propios textos. De esa forma pueden hacer un seguimiento de la depuración y progresión de cada minicuento.
Otro de los nuevos aspectos del taller, es que ahora ya es posible participar cotidianamente. Para los ficticianos prolíficos es una bendición tener hasta un texto por día esperando crítica. Para otros, aquellos que no han sido seleccionados en su día de participación, la oportunidad de volver a concursar, con otro tallerista y con el texto ya retocado con los consejos que recibió en el primer intento. Estas ventajas son convenientes para hacerle comprender al participante asiduo que un escritor formal, no espera el llamado de las musas, escribe sus obras de calidad en base al trabajo continuo. Rulfo lo mencionaba, “Cuando empiezo a escribir no creo en la inspiración. El asunto de escribir es un asunto de trabajo”[20].
El carácter de concurso continúa. El tallerista (tripulante) elige de entre los participantes de su jornada, uno o varios textos participantes que a su parecer tienen calidad y merecen ser mejorados. Entonces, autor y tallerista comunicándose vía correo electrónico, pulen y aderezan el texto hasta su total satisfacción, y en el día veinticinco del mes la vuelven a publicar en el foro en la denominada “Muestra mensual”. El total de minis seleccionadas en los veinte días de tallereo son sometidas al mismo procedimiento.
Por último, dicha muestra se envía al jurado mensual para que elija la(s) mejor(es).  Su dictamen nos indica qué mininitextos tienen el privilegio de aparecer en un lugar de honor, en la cabecera de la Marina, cuya permanencia cambia en forma aleatoria cada día.
Los temas o problemas estilísticos a resolver en cada concurso son, hasta el momento actual, elegidos por los jurados en turno, como una forma de estandarización de los textos y su evaluación sea más asequible. Al cabo de los seis años de actividades la diversidad en el listado de temas acaso merece un estudio aparte. De los generales de amor, dios, o locura, a los específicos como la masturbación, el estornudo, el ombligo. De la metaficción ultracorta y los ejercicios de estilo a textos de Alfonso Reyes,  a utilizar las curvas cónicas y los zaparos rojos. De las pesadillas a variaciones de proverbios. El ingenio y voluntad de recrear lo real y crear lo fantástico no es privativo de los participantes, también lo ha sido de los jurados.
Otro punto importante en los objetivos del taller es la crítica, la que se da y la que se recibe. Para ambas es indispensable el aprendizaje y la madurez que da la práctica. Ha sido la parte más difícil de desarrollar en el taller. Pasar del halago fácil o la descalificación sin bases a una crítica concienzuda y razonada se ha logrado, más no se ha generalizado
En esta etapa actual del taller, ya se aplica una crítica doméstica instruida, respaldada por jurados que tienen renombre y calidad.
Y DESPUÉS DE TODO ¿QUE?:
La brevedad es un futuro. Un relato que no ha sido narrado del todo está lleno de futuro. Yu Honma[21]
El portal www.ficticia.com está destinado al género literario del cuento. En exclusiva al cuento actual en español. Su antología alberga cientos de cuentos, en su mayor parte cuentos breves. Está repartida temáticamente en cada parte de la ciudad virtual, (como el panteón, el hotel o cantina) aunque puede accederse también por autor. En cada actualización se agregan  nuevos escritores de varias partes del mundo, aunque no sean hispanoparlantes, pero que escriben en español.
En este portal gratuito, se incentiva la participación del visitante por medio de sus foros abiertos. Puede uno publicar algún texto, de forma directa e instantánea. Desde ese momento, el escrito empieza a recibir comentarios de otros visitantes destacando sus méritos o fallos y uno a debatir con ellos. Este intercambio es indefinido y pueden cruzarse innumerables puntos de vista para defender o criticar cada punto literario o extraliterario, hasta que el convencimiento o cansancio de alguno de ellos lo permita. Hay tres foros para este fin: El café literario, para el intercambio de temas y asuntos literarios. El puerto libre, donde se pueden insertar cuentos, leerlos y criticarlos. La Marina, espacio de Minificciones. Su formato sólo recibe textos de cerca de media cuartilla. Es uno de los foros más activos en cuanto a participación.
Su taller de minicuento creado en Julio de dos mil uno, en seis años de actividades continuas  ha recibido miles de minitextos, cuya extensión raramente ocupa la máxima destinada, durante casi cien concursos: Treinta y seis decenales de la primera y segunda etapa y sesenta concursos mensuales en los cinco años de la tercera etapa. Significan mil doscientos días de tallereo, con un promedio de quince minis recibidas por día, una estimación de ¡diez y ocho mil minis! Esto significa, como lo indicaba muy al inicio, un sinnúmero de pasiones mezcladas, encadenadas, instigadas de uno al otro, entre cientos de participantes: Escritores aprendices de la escritura del minicuento, decenas de talleristas[22] y jurados[23] que han otorgado, con agrado, su tiempo y conocimiento desinteresados.
Por fuera del foro, han sucedido también muchos felices sucesos que ostentar: Se han publicado un ciento de minificciones en La Jornada Semanal, suplemento dominical de uno de los diarios más prestigiados de México[24]. Algunos más en revistas literarias[25]. Han sido elegidos varios textos para antologías de minificción[26], y otros para artículos referentes al género[27]. El taller tiene el gozo de haber sido tema de un artículo de la Dra. Laura Pollastri: DEL PAPEL A LA RED: LUGARES DE LEGITIMACIÓN DE LA MINIFICCIÓN, ya citado con anterioridad. Algunos ficticianos publicaron libros en editoriales y otros, por su propio esfuerzo, en ediciones particulares, sin menoscabo de otros que tienen sus páginas en internet.
Todos estos logros no nos hacen olvidar que el primigenio interés, la razón de ser de la existencia del taller es que se difunda la escritura y lectura de la minificción.
El espíritu del taller además trata de promulgar:
  • Que la creación de un minicuento es fácil. Mas, como lo es también en otros ámbitos, escribir “minis” que posean calidad literaria no lo es.
  • Que es una forma de escribir, de transmitir lo que no puede ser expresado en una novela o en un cuento.
  • Que las minificciones no son poesía aunque en ocasiones lo parezca (Un maestro mexicano de cuento, el Prof. Rafael Antúnez, se refiere al cuento en general como la poesía más difícil, la más complicada, pues no recibe ayuda de la métrica ni de la rima, cada línea nace sola, sin la ayuda que le dan en la poesía, una línea a la siguiente, esas figuras retóricas).
  • Que el minicuento o minificción, es un texto breve que concentra intensidad y belleza.
  • Que se leen en un instante, se releen en un momento, y se reflexionan por mucho tiempo más.
  • Que éstas, son el resultado, en la mayor parte de los casos, de una idea que nace y se desarrolla mentalmente pues cuando se toma el lápiz o el teclado para escribirla, ya se tiene en la mente, la totalidad de la estructura de lo que se quiere narrar.
  • Que en la minifición lo básico es la acción, la cual se privilegia incluso a la presencia y detalles del protagonista, su entorno y tiempo.
  • Que es muy frecuente buscar un final sorpresivo, así el desenlace ocurra en lo absurdo o paradójico.
  • Que la brevedad de un minicuento no es el punto primordial de su calidad literaria,  y es resultado de podar lo superfluo, lo que no es necesario para transmitir la idea central del texto.
  • Y que ésta brevedad nace también del buen lector de minificciones, al evitar darle situaciones, datos, o acontecimientos que debe conocer. Ya que, a menudo, dice (callando) mucho más de lo que se les puede leer.
  • Que el trabajo de corrección es largo, y consiste en rectificar palabra por palabra. Que no existan accidentes gramaticales, más de los que uno intencionalmente coloque. Que no sobre ni falte una sola palabra y las que contenga estén perfectamente escritas y en el lugar debido.
  • Que leer un texto de autor desconocido y poder catalogarlo como obra literaria es cuestión de criterios, pero impera el conocimiento, en muchas ocasiones del sentimiento propio que se tenga para valorarlas.
Si hablamos de las ventajas que da el internet en la difusión del minicuento, diremos que son realmente muchas: En general, son páginas gratuitas. Algunas sólo requieren algún requisito de identidad (seudónimo  y dirección electrónica) para acceder a los espacios o foros especializados y serios de cuento. El formato propio del monitor de la computadora es otro de los puntos que favorecen la accesibilidad de leer una minificción a diferencia de lo que un cuento, y aún más, una novela requieren.
Para aprovechar estas ventajas, el participante debe tener el interés primordial (o a caso algo de curiosidad) de integrarse y leer un mundo de palabras ya escritas. Nos hemos percatado en el tiempo de existencia del taller, que el lector de minificciones, en general, también las escribe. Para él, residen las principales ventajas: la facilidad que tiene en mostrar sus textos, con inmediata retroalimentación de sus méritos y deméritos, aprovechando el cómodo anonimato que el medio ofrece.
CODA DE PASIONES.
 Digamos por último que la minificción es la gracia de la literatura. Edmundo Valades[28] 
 El taller sigue su ritmo. Cuando la muestra mensual del día 25 se ha cerrado, y aún antes de conocer algún veredicto; los días 26 de cada mes se lanza una nueva convocatoria con un nuevo jurado y un nuevo tema. Y la pasión no decae. El número de participantes y colaboraciones aumenta y se mantiene. El mundo de Ficticia y sus habitantes virtuales no reposa, pues mientras América duerme, Europa inunda el foro y en ambos sentidos, los noctámbulos coinciden con los concurrentes en vigilia.
Es éste, nuestro país, que Arreola (como lo esboza su Doxografía) debe haber conocido. Si acaso decides visitarlo y viajar entre los recovecos de su antología y de sus foros con seguridad lo encontrarás.
ANEXO: Cronograma mensual de las actividades del taller
Día 26 (del mes anterior): Se  publica Convocatoria: (Informa sobre: Jurado, Tema del mes, Calendario de Talleristas. Contenido del boletín Mensual.Actor: Coordinadora del taller. En la Bitácora de la Marina http://www.ficticia.com/bitacora.php.
Días 1° a 20° del mes: Tallereo en La Marina, espacio de Minificciones. (Cada día, un tallerista diferente, comenta  en forma individual, cada uno de los textos y selecciona alguno(s)Actores: 20 talleristas. Numero incierto de escritores participantes. (se reciben un promedio de 15  textos diariamente). En la Marina: http://www.ficticia.com/indicemarina.html.
Días 1° a 24° del mes:Tallereo interactivo: (Tallerista y autores de las minis seleccionadas trabajan los textos hasta su entera satisfacción) Actores:20 talleristas, y los autores de los textos seleccionados (un promedio de 40 al mes). En los correos electrónicos.
Día 25 del mes: Muestra mensual: (Los talleristas insertan en esta fecha, los textos seleccionados en su versión corregida y se envían al jurado mensual). Actores: 20 talleristas.En la Marina: http://www.ficticia.com/indicemarina.html.
Día último del mes (o poco tiempo después): Veredicto: (El Jurado mensual informa de los textos ganadores. Envía un breve comentario sobre los textos y el taller). Actor: Un jurado mensual (en ocasiones son varios personajes). En la Bitácora de la Marina http://www.ficticia.com/bitacora.php.
REFERENCIAS
[1] ZAVALA, Lauro. En: Seis propuestas para la minificción. La jornada Semanal, 15-Agosto-1999.
[2] “Hablar de las pasiones es, ciertamente, algo muy complicado. Primero porque son pasiones, luego porque son propias y, por ello, desearíamos que hechizaran al resto del mundo tanto como nos hechizan a nosotros. La Marina (de Ficticia) es… ¿Qué es La Marina? Una factoría de cuentos minúsculos, un  taller de reparaciones de los susodichos minicuentos, un reto para quienes escriben en ella, otro aún mayor para los operarios que leen y ajustan letras ajenas, un titipuchal de trabajo y dos de ganas de verla crecer. También es un concurso y, sobre todo, una pasión. Nuestra pasión”. VIDAL, Nélida (tallerista) correspondencia privada con la autora.  e-mail recibido en junio de 2003.
[3] ZAVALA, Lauro. El cuento ultracorto bajo el microscopio. Tomado de www.Literaturas.com en su edición Enero 2002.
[4] M. Koch, Dolores. Japón y el micro-relato hispanoamericano. Proporcionado por la autora en e-mail Marzo de 2002.
[5] Yu Honma. El micro-relato hispanoamericano y el cho-tanpen japonés. Artículo proporcionado por la Dra. Koch por e-mail Marzo de 2002.
[6] LORENZANO, Sandra. Sobre la Minificicción y  Lauro Zavala ¿Qué les puedo decir? Tomado  de Literaturas.com en su monografía sobre minificción.
[7] VALADES, Edmundo. Ronda por el cuento brevísimo. EL CUENTO, Revista de Imaginación. No. 119-120 Julio-Diciembre 1991. Resaltado del autor.
[8]“El régimen literario, filosófico y místico de Ficticia es teocrático, pues la fundación e historiografía de la ciudad depende de un sólo dios, el que todo lo lee…”.  Constitución de www.ficticia.com.
[9] “Ficticia, asimismo, por tratarse de una teocracia y por ser su dios “un buen dios” (las connotaciones éticas de la frase se podrán discutir después), no como todos aquellos que han pululado a lo largo de los siglos, no tiene por principio ningún afán de lucro, ideología totalizadora o censura en términos morales”. Constitución de www.ficticia.com
[10] http://www.ficticia.com/indicemarina.html .
[11] POLLASTRI, Laura. DEL PAPEL A LA RED: LUGARES DE LEGITIMACIÓN DE LA MINIFICCIÓN.   Artículo proporcionado por la autora. E mail. Febrero 2004.
[12] MONSREAL, Agustín. NAVEGANTES SOMOS Y EN LA MAR DEL CUENTO ANDAMOS. Proporcionado por el autor. e-mail Enero de 2004.
[13] PEDRAZA, Alfonso. En astillero (archivos de la Marina) de Julio de 2001.
[14] La extensión máxima de los mini textos, como supondrá, es arbitraria, y para el foro se consideró un espacio máximo de 1400 caracteres.
[15] ALVARADO, Díaz Héctor. Del cuento y su escritura. (Ponencia presentada en el homenaje que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 1989 rindió al escritor Edmundo Valadés.) Apareció en “El Cuento. Revista de imaginación” No. 117. Enero-Marzo de 1991.
[16] Se enviaron un total de 34 artículos en igual número de concursos de la primera y segunda etapa del taller.
[17] OTXOA, Julia. Algunas notas sobre mis textos breves. Proporcionado por la propia autora. Recibido por e-mail. Enero de 2003
[18] Inicia el día 12 de enero de 2002 con el XVIII concurso.
[19] RULFO, Juan. Una verdad aparente. Apareció en la revista “El centauro”, de Morelia. Tomado en El cuento. Revista de imaginación. Nº 113. Enero-Marzo de 1990
[20] Idem.
[21] Yu Honma. Manifiesto del Cho-Tanpen. El micro-relato hispanoamericano y el cho-tanpen japonés.  Traducción de Tetsuyuki Ando.
[22] Aparecen en orden de antigüedad: Miriam Chepsy, Amélie Olaiz, Conchita, Jaime Mesa, Luis Torregosa, Carmen Simón, Carlos Gracia Traín, Nélida Vidal, Carlos de Bella, Alejandro Sansores Cambranis, Fabián Piñeiro, Federico Jiménez, Fernando Pérez Cárdenas, PilaR, Álvaro Barragán García, Ítzel Saucedo, Lobo, Jorge Pardo, Rodolfo J.M., Sergio L. Patiño, José T. Espinoza-Jácome, Juan Manuel Martínez del Campo, Luis Fernando Morales, Rowena Rizo Patrón, Carlos Zugasti, Rubén Pesquera Roa, Roxana Villareal, Ana Berandelli, Manuel González, Jorge Oropeza, Eliana Vázquez Colichón, Letra, Melba Alfaro, Lucía Casas Rey, Paca, José Luis Sandín, María Luisa Girondo, Verónica Mendoza, Simitrio Quezada, Raquel Castro Maldonado, Alfonso Pedraza, Gaby Gutiérrez, Ricardo Robles, Manuel González, Wapanna, Joseph M. Nuévalos, Marcial Fernández, Luis Bernardo Pérez, Adriana Barraza, Lola Díaz, Eréndira Herrera, Ángela Cecilia Espinosa Lebsack, D_Poe, Rioarriba, Santiago Ruiz Velasco, Alana Gómez, La Maga, Paola Cescon.
[23] Los jurados aparecen en orden inverso, y con su fecha de deliberación: Ricardo Sumalavia Chávez  30/06/07, Javier García-Galiano  30/05/07, Armando González Torres  30/04/07, Eusebio Ruvalcaba  30/03/07, Silvia Pratt  30/02/07, Carlos Robles Cruz  30/01/07, La porra de ficticia  30/12/06, Javier Perucho  30/11/06, Sandro Cohen  30/10/06, Alberto Chimal 30/09/06, Tripulación de la Marina  30/08/06, Eraclio Zepeda  30/07/06, Alberto Vital Díaz  30/06/06, Leo Eduardo Mendoza 30/05/06, Gerardo de la Torre  30/04/06, Nana Rodríguez  30/03/06, Juan Ramón Vélez  30/02/06, Francisco Prieto  30/01/06, La porra de ficticia  30/12/05, Mauricio Carrera 30/11/05, Gerardo Cornejo Murrieta  30/10/05, Alana Gómez  30/09/05, La risa de la hiena. Revista de corte campechano. 30/08/05, Cónclave de Ficticia (Marcial Fernández, Raúl José Santos, Diego García del Gállego y Mónica Villa) 30/07/05, Gilberto Prado Galán  30/06/05, Luis Tovar  30/05/05, Alfonso Pedraza Pérez, 30/04/05, Silvia Martínez, Carranza de Delucchi  30/03/05, Nomi Pendzik y Marcelo di Marco  30/02/05, Paulino Sabugal M  30/01/05, La Porra de ficticia 30/12/04, Marcial Fernández  30/11/04, Ana María Shua  30/10/04, David Gutiérrez Fuentes  30/09/04, Ana Guillot  30/08/04, Raúl Brasca, Alberto Chimal, Luis Felipe Hernández, Ana María Shua, Lauro Zavala. 30/07/04, Ana Clavel  30/06/04, Guillermo Samperio 30/05/04, Roberto Peredo  30/04/04, Libroadictos.com  30/03/04, Laura Pollastri 30/02/04, Agustín Monsreal 30/01/04, La porra de La marina 30/12/03, Taller de motivación a la escritura 30/11/03,  Jorge Gómez Jiménez  30/10/03, Leo Eduardo Mendoza  30/09/03, José de Piérola  30/08/03, Rosa Nissan y el Taller de Elena Poniatowska  30/07/03, José Ignacio Fernández y Luis García (Literaturas.com) 30/06/03, Rafael Antúnez  30/05/03, Francisca Noguerol  30/04/03, Oscar de la  Borbolla  30/03/03, Luis Arturo Ramos  30/02/03, Julia Otxoa  30/01/03, Javier Perucho 30/12/02, Violeta Rojo  30/11/02 , Ana María Shua  30/10/02, Enrique Jaramillo Leví  30/09/02, René Avilés Fabila  30/07/02, Pilar Tejero 02/07/02, Byeong-Sun Song 22/06/02, Pampa Olga Aran 12/06/02, Aglaia 02/06/02,Carlos de Bella 22/05/02,  Henry González Martínez 12/05/02, 40 Niños de Secundaria 30/04/02, Raúl Brasca 22/04/02, Eduardo Olivares 12/04/02, Jaime Mesa 02/04/02, Dolores M. Koch 22/03/02, Álvaro Barragán 12/03/02, Luis Felipe Hernández 02/03/02, Marcos Leija 12/02/02, José Luis Martínez Morales 02/02/02, Melba Alfaro 22/01/02, Lauro Zavala 12/01/02, Federico Schaffler 22/12/02,  Carmen Simón 12/12/02, Alberto Chimal 02/11/01, Itzel Saucedo 22/11/01, Luis Felipe Hernández 12/11/01, Guillermo Vega Zaragoza  02/11/01, Rodolfo Jiménez Morales 22/10/01, Aglaia 12/10/01, Luis Torregrosa 02/10/01, Amèlie Olaiz – Dakiny 22/09/01, Eduardo Olivares 12/09/01, Carlos de Bella 02/09/01.Christopher Nole –Pornole 22/08/01, Jorge Oropeza 12/08/01, Fabian Piñeyro Yerbabuena 01/08/01, Lola Díaz 22/07/01, Marcial Fernández 12/07/01.
[24] http://www.jornada.unam.mx/2004/09/19/sem-cara.html.
[25] El Universo del búho http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho/38/38ficticia.htm y La risa de la hiena. Revista literaria de corte Campechano.
[26] Raúl Brasca. Textículos bestiales. Cuentos brevísimos de animales reales e imaginarios.
[27] M. KOCH, Dolores. Microrrelatos: Doce recursos más para hacernos sonreír. http://cuentoenred.xoc.uam.mx/cer/numeros/no_14/pdf/4%20Koch.pdf.
[28] VALADES, Edmundo. RONDA POR EL CUENTO BREVISIMO. Apareció en EL CUENTO, Revista de Imaginación. No. 119-120 Julio-Diciembre 1991.
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