La palmera se dobla por los vientos silbantes. De aquella primera caricia queda un latido torpe. Del asombro de los primeros meses es más ceniza que braza. La cotidianidad es un muro que cada día escala a lo profundo. Hay una mariposa dentro del pensamiento, tal vez renazca si deseas; ventanas que se abren en algunas noches y piden a la luna que vuelva.


Es bello. Aunque toca tristeza.
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Si que tienes razón, pero es pasa en muchos matrimonios, que se hablan por necesidad. Abrazo y rosas.
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Lo se. Pero cuando eso sucede, ambos deberían poder distanciarse y retornar solo cuando la presencia del otro sea medio agradable. Conservar algún rizoma de amistad para que retoñe, porque existen momentos buenos y de solidaridad que no deben ser obviados… Pero, no es algo que dependa de uno solo, debe existir ambas voluntades. Te entiendo bien amigo.
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