Siento venir la lluvia:
la olfateo en el desierto,
como la semilla que fue sembrada por una estrella.
Llegará emplumada con sus alas boreales.
Ella late en la horqueta del cactus.
Rompe.
Me transforma en tejado.
Enmudezco al ver que salta como araña pescadora,
Tintinea y baila zapateado en las láminas de zinc.
Me percute.
Y mi espalda es una estepa donde los gitanos bailan dando vueltas.
Entregado a ella exhalo olor de germinales,
corro desnudo y percibo el oleaje debajo de mi vientre;
al ser hombre busco el tam tam que hacen tus pechos, y al encontrar tu sexo bailo contorsionando mis caderas;
húmedos de grito y gemido.
LLueve y mi corazón es una rana
que no obedece las señales de la retórica.

paisaje desierto atacama