Estaba sola. Al pasar, en una estación del metro de París vi que daban las doce de
la noche. Era muy desgraciada; por otras cosas.
Las lágrimas comenzaron a correr, silenciosas.
Me miraba. Era un negro. íbamos los dos colgados, frente a frente.
Me miraba con ternura, queriéndome consolar. Extraños, sin palabras. La mirada
es lo más profundo que hay. Sostuvo sus ojos fijos en los míos hasta que las lágrimas
se secaron. En la siguiente estación, bajó.

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Su obra es breve y compacta: dos libros La señal (1965) y Río subterráneo (1979) analizan finamente complejos aspectos de la relación amorosa desde el punto de vista de una mirada femenina. Muere en 1989. Cada vez se le valoriza más su obra.  “la sunamita” obra que se llevó al cine.