A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

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Maravilloso, maravilloso Cortázar.
Abrazo.
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Bien. Mi querido amigo, no te he olvidado. Mis cachetes bien. Mi salud, los climas de zonas altas alteran mis pulmones.
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Es un gusto saber de ti, lamento lo de tus bronquios, pero es aplaudible que los cachetes estén bien de salud. abrazo
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Ja ja ja. Empecé a toser…. he reído con tu ocurrencia. Abrazo.
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Sencillo, sin tanto argumento pero tejido por un maestro. Abrazo mi buen Borgeano
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