Me he visto caminar por la orilla del mar y meditar cada vez que el agua me besa los pies. Su inmensidad asombra, atemoriza; sobre el horizonte hay un barco de vela que se hunde con el sol. Me veo jugando sobre el pecho de mi padre, abrazándome; los ojos se abultan.Suspiro, camino, siento que su sombra me sigue y cuida. Como todos, he sufrido, reído; el equilibrio entre ambas es lo que me mantiene. Una ola llega, burbujea en mi piel, se va. Nada se queda. Me iré yo. Dejaré en el vuelo de las gaviotas mis quehaceres. Eso deseo, eso amo.

mujer mar