Cuando se cerraba el telón y los músicos desaparecían, el piano de cola se tocaba solo. Sus melodías solían ser evocaciones amorosas en andante moderato, presto y allegro agitato para concluir en silencio, respirando con dificultad y encendiendo un cigarrillo. De ahí que muchas de sus teclas estuvieran manchadas de nicotina.
piano-samick-u108-blanco