Se propuso para robarle el fuego a los dioses que habitaban en la montaña. Llegó cuando dormían. Tomó el carbón enrojecido con su peluda cola, se enroscó y descendió como una pelota.

Desde ese entonces se le ve con la cola brillante y lisa. Recuerdo de la hazaña de traer el fuego y darlo a los hombres.

Leyenda náhuatl

 

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