Despertó en la madrugada con la boca seca. Fue a la cocina, abrió la nevera y asió la jarra, que en vez de agua tenía una cara con la boca abierta por donde salía una lengua polvosa y aplanada. Tengo sed, dijo con voz aniñada. Violentamente se incorporó de la cama con lumbre en la garganta y su corazón galopando. Se quedó inmóvil y masacrado, esperando la mañana.


¡Vaya pesadilla! Para no dormir en lo que queda de noche.
Abrazos y menta.
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Si Mari, tendrá un rondó de arritmias. Gracias por llegar mi abrazo y mis rosas.
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