Voy a los lavaderos comunales y las señoras me saludan con afecto y emoción. Aunque tengo lengua, ellas saben que soy mudo.
-Tome agua de mango que traje.
– Hay enchiladas de mole con huevo.
-Ser mudo no es el infierno, sobre todo si sabes manejar una lengua larga.

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Rafael latorre