La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:
-Thaddeus, voy a matarte.
-Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.
-¿Cuándo he bromeado yo?
– Nunca, es verdad.
-¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?
-¿Y cómo me matarás? -siguió riendo Thaddeus Smithson.
-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.
El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

Jean Simeon Chardin
*El título es mío.

¡Buenísimo!
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Denevi es unargentino que maneja la pluma con maestría. Gracias por llegar Abrazo grande
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Me encantó Rubén, Celebro tu cuento. Un beso y muchas flores para ti
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Hermosa amiga el cuento es del argentino Denevi. . Un halago inmerecido. Besos y rosas.
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Gracias por ilustrarme… muchos besos para tí
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Muy buen cuento ! Humor británico en la pluma de un argentino . Abrazos
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La realidad en un cuento. Muchos actos así, ni siquiera son con anuncio previo.
«Ahí está el detalle.» Mario Moreno
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El detalle, como diría el clásico esta en la genialidad de Denevi, un autor Argentino que es muy bueno. Besos y rosas
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