Me refugié con los humanos. Observé que para subsistir, ellos tienen que olvidarse de sí. Su memoria es débil. Exigen, envidian y cultivan la soberbia. Alaban por alabar. Atropellan al cometa, al grillo y a ellos. Podrían competir a ser tristes, inauténticos e insensibles.

Delacroix