Me llevaste a un lugar muy alto, e indicaste mirar abajo. Apretaste mi mano porque tenía miedo.Mientras veía un río de agua transparente. me aferraba a tí.
Estábamos en una cabaña cercada de eucaliptos, rodeada por su aroma. Descalza. vestía una túnica transparente. Sentía tus ojos, mientras cantaba cocinando para ti. Por la noche, el viento abría las cortinas dejando ver una luna cobriza. Dormí recostada sobre tu pecho morocho, tus manos tibias en mi cintura.
Afuera los árboles crujían; lejos los gritos de las aves.
Desperté del sueño por los golpes que daba mi esposo en la puerta. Entró dando tumbos cayendo como regla pesada, atravesado sobre la cama. Dormité en el sofá.
Abría el día cuando iba rumbo a la terminal; tomaría el tren que me llevase a cualquier parte.

 

 

tren