Cuando seguía al sol, caminé sobre una cinta grisácea. Aridez de lado a lado. Piedra más piedra, una que otra hierba. Encontré la mujer en el suelo, abrazaba a su hijo. Estaban siendo arrastrados por un sujeto que les gritaba:
-¡largo de aquí! ¡Fuera!
-Ya no me pegues Juan
Poco después llegó otro varón que al verlos caídos les dio agua. Juan regresó furioso. tiró de los cabellos a la mujer. La pelea fue brutal entre los hombres. Juan era tundido a puñetazos, sangraba de ceja y nariz. Desmayado. La mujer con una piedra golpeo la cabeza. Había dos hombres tirados en el asfalto. Una mujer que limpiaba la sangre, decía.
-A mi macho nadie le pega.
Seguí mi camino.

carretera.1