Jugábamos en la puerta del baño. Abrí la llave de la regadera aquella mañana fría, las gotas cayeron sobre tu cabello, la camisa mojada se pegó a tu espalda. Me llevaste a tu lado, tomé tus caderas. Hielo derretido que nos cortaba la respiración. Erectos mis botones. Del agua nieve, pasamos a la pasión que azuzó la lava de tu boca, saciaste tu sed con la plenitud de mis pechos, me llené de contracciones. tomé de tu geografía la península y la anexé como un territorio conquistado. Sonaba el agua, el suspiro y mi pierna subía y bajaba sofocando tu cintura.
Derretimos al frío.

 

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