El jurado fue el escritor Ernesto Ortega Garrido; el tema del mes: “Historias que nos entren por los oídos”. Al final, el comentario del jurado.

Solo estelas en la mar

El rumor del agua le indica que va por buen camino. Eso y sentir bajo sus pies la humedad justa de la arena firme. Si alguna ola acomete más de lo esperado, levanta sus piernas fuertes y sigue adelante. El viento le opone resistencia, pero él no afloja el paso y respira profundo, llenando sus pulmones con el yodo del aire. Cada tanto, cuando le llega el murmullo de una conversación, se detiene a preguntar “¿en qué playa estamos?”. Más adelante advertirá la música estridente y el olor a crepes de los carribares. Cuando su bastón se tope con una reposera, sabrá que ha llegado al hotel, al fin de su paseo diario. No habrá visto el mar, ni el sol, ni las gaviotas. Tampoco la fascinación con que lo miramos.

Dictamen del escritor Ernesto Ortega Garrido

El Primer Premio es para “Solo estelas en la mar”, por su capacidad para ponernos en la piel de los demás y hacernos ver a través de los sentidos.
Me ha gustado especialmente este paseo por la playa. Durante todo el texto podemos acompañar al protagonista en su recorrido y “ver” el mar a través de los sonidos. También sentimos el agua y el viento y hasta nos llegan algunos aromas. Una forma muy sugerente de mirar con el resto de los sentidos, en lugar de solo con la vista, como estamos acostumbrados. Sin duda, a veces hay que cerrar los ojos para escribir. La sorpresa se desvela al final con el detalle del bastón. Si el texto acabase ahí, me hubiese podido sentir algo decepcionado, pero la vuelta de tuerca final, en el que somos nosotros los que le observamos fascinados, hace que el texto cobre otra dimensión. El título, que evoca el verso de Antonio Machado y su caminante, enlaza muy bien con el relato. Mi enhorabuena.

cezanne