Me duele pensarte. Ayer casi toqué tus manos; segundos más, apareció la tarde vieja, lejana. Noches profundas donde escuchaba tu voz de susurro. Los días llegaban con aromas silvestres, breves. Duele alejarse del hola, de los buenos días y las pequeñeces que me contabas. Asistieron los falsos de la vida, la promesa enterrada. Hay días de recuerdo que son inevitables como inconfundible tu voz de ciruela.


bonito!!
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GRACIAS MI BUEN… ABRAZO
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