El falo mágico de Marco Denevi

Psique, una púdica joven de dieciséis años, fue obligada por sus progenitores a casarse con Heros, un viejo impotente aunque muy rico. Para disimular su desfallecimiento de verga, Heros usaba un falo artificial que le había construido la maga Calipigia a cambio de una gruesa suma de dinero. Como la alcoba matrimonial, por orden del anciano, permanecía siempre a oscuras, Psique jamás se enteró del ardid. Parecía satisfecha y redoblaba con su esposo los transportes de la pasión. Cuando quedó embarazada, Heros debió tragarse la ira, pero no podía ocultar un semblante sombrío cada vez que lo felicitaban por su tardía paternidad. La maga Calipigia lo llevó a un aparte y le dijo: «¿Por qué pone esa cara?
¿Quiere que la gente murmure? Vamos, quítese de la cabeza la idea de que Psique lo ha engañado con otro hombre. Lo que ocurre es que el falo que le vendí posee, entre otras virtudes, la facultad de la procreación. No se lo dije antes de estar segura de que Psique era fértil. Ahora que lo sé se lo digo. Entre nosotros ¿no merezco alguna recompensa adicional?». Y lo miró con expresión severa. Heros recobró o hizo como que recobraba el buen ánimo y volvió a entregarle a Calipigia una considerable suma de dinero. Tan mágico era aquel falo que Psique tuvo siete hijos: dos morenos, dos rubios y tres pelirrojos.

 

pene

9 Comments

      1. Las reinas de Nubia eran un matriarcado, no existía el rey. Castraban a los hombres para volverlos eunucos (eran famosos estos esclavos negros por su belleza), los vendían a los egipcios, árabes y otros sistemas patriarcales que los necesitaban para cuidar a las mujeres en los harenes… Cosas de una Paraíso perdido. 🙂

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      2. Rubén Darío tiene un poema que se llama “Alí”, narra sobre los eunucos del sultán, en tierras árabes. El negro Alí es castrado por el sultán, en castigo de robarse a la mora Cela. Comienza así: “Fue linda la mora Cela, no hay como ella otra hoy en día, por su airosa bizarría y por su andar de gacela, un pimpollo de canela fue su breve húmeda boca, su mirada ardiente y loca, pudo enamorar a un León y conmover a una roca. Que color tan sin rival, que bello rostro de hurí, la tez limpia de anhelí, con un tinte de coral, !que mora tan celestial!, se veía tras sus vestiduras lo leve de su cintura y lo lleno de sus caderas…

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      3. Bueno, ese es uno de sus poemas menos conocidos, es un cuento completo, también tiene la Cabeza del Rawí, en ellos sintetiza la versificación árabe y la tradición. Así que no solo Becquer incursionó en las belles moras… El alcázar en que mora la bella ninfa oriental, es alcázar sin igual por lo mucho que atesora, cuando en el cielo colora el sol claro en mil reflejos, los arabescos dorados en los muros incrustrados y bruñidos como espejos…

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