Felicidades a todos aquellos que gustosos enseñan al que no sabe. Unos trabajando en instituciones, otros en la vida ofreciendo su sapiencia a quien realmente desea aprender.

En mi vida he tenido de los dos. Falta agregar a todas y todos que transitan en la red. Aprendí a acomodar los pensamientos gracias a ellas. Si alguno de mis textos los emocionase, no me vean a mí, suplico que miren que detrás de la prosa están mis mentoras. Mujeres que con paciencia infinita llevaron mi pluma a escribir y tal vez a despertar su aprobación.

Mi gratitud para ellas por siempre.