Caminaba por las dunas, había ruidos que flotaban en el viento. Luces sueltas en el cielo, silencio disperso en la inmensidad. Al día siguiente encontré a un niño con un cuaderno interrogando a un señor. Hincado componía su avioneta. Sabía que las palmeras de dátil eran espejismo y seguí de largo.


Me gusta más el cuento largo. En el minicuento pierde la riqueza de la cultura. Nunca te lo digo, tienes una mirada que inspira tranquilidad y tolerancia, la sabiduría de la edad tiene su propia belleza y la has cultivado bellamente. Sigo pensando que tenían espinas las bromelias.
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No te falta Razón Navia, el mini, cuando se hace muy breve se pierde el estilo y la belleza de la prosa. El mini debe de ser muy bien articulado y de aquí, pueden darse miles de cosas desde una fábula, un cuento, o bien una ficción que su no sea cuenta ( prosa poética) Abrazo grande. y gacias por comentarme, algo que los blogeros hemos estado perdiendo, cambiandolo por un me gusta. Abrazo grande y van tus bromelias que no tienen espinas, pero si si petalos que lo parecen.
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Muy bonito el cuento , me encantó .
Un fuerte abrazo.
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Amada Canela, mujer de aromas, gracias por venir a verme y dejarme tu canela en mis letras.Besos yrosas
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