Pásele compadre, pásele, se acaba de ir su compadre.
-¿qué hace comadre?
-Pues que no ve, le doy pecho al niño que mañana cumple cuatro meses.
Juán queda petrificado al ver la escena. María se acomoda bien al crío y el pezón que gotea de leche, desaparece en la boca del bebé.
-¿Comadre si le digo algo no se molesta?
-No compadre como cree.
-Sabe siempre me he preguntado a que sabe la leche de una mujer, podría darme a probar, al fin el bebé ya se llenó y duerme.
– Compadre me ofende…
El compadre insistió y la buena mujer no pudo negarse, pues debían muchos favores al compadre.
– Lo puso en su regazo y cerrando los ojos le dio el pezón a la boca. La caricia de otros labios, la succión, la lengua, hizo que la madre empezara con la calidez del ardor. El compadre era un bebé grande y sus manos de niño acercaban y apretaban más el seno.
– La comadre se incendiaba y en suspiros le dijo.
– Compadrito ¿no desea algo más…?
– Sí, si deseo. ¿No podría regalarme un pedazo de pan…?

seno