Vuelve la niebla e incendia con frialdad la montaña.
El gigante pardo aparece y desaparece,
la sustancia negra de su vientre
ofrece lunares que centellean.
Las serpientes de la neblina
escurren por los hombros,
bajan por caminos de laja.
Riachuelos de nieve,
quietos.
sin suspiro…
¿Tocan a la puerta?;
crujen los tejos, castañea el tejado.
El recién nacido calienta el cuerpo
con el sabor dulce, tibio del gordo seno.
Leche que brota de un pezón helado
que se guarece y nutre los labios del niño.

Margarita Sikorskaia

Es un hermoso poema. Abrazos.
Me gustaMe gusta
con mucho amor para las madres que tienen que amantar en fríos infernales. Beso y rosas
Me gustaLe gusta a 1 persona
¡Precioso y tierno!
Abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Elfi, celebro que te haya gustado, gracias por venir y dejarme tu emoción. Abrazo y rosas.
Me gustaMe gusta