Estaba feliz, la abuela vivía junto a mí. No fue por mucho tiempo, recuerdo su vestido azul de bolitas y sus brazos de palo con grandes venas que sobresalían. Una noche me desperté porque sentía que no podía respirar, mi madre vino a auxiliarme y encontré su cara mojada de llanto.
Duerme, duerme, Mamá Camila se fue al cielo. No podía creer, por la mañana fui a verla, me abrazó y me dio un dulce de torreja.

abue