A pesar de haber muerto hace siete años mi abuelita apareció en una reunión familiar. Todos la recibimos con gusto y, como un acuerdo implícito, nadie mencionó su condición de muerta, para no molestarla.
La velada transcurrió cómodamente, pero, al despedirnos, ninguno de nosotros se ofreció a llevarla.


Muy bueno el cuento breve de Laura Elisa Vizcaíno.
No estoy de acuerdo con la foto, soy más piadosa, o viéndola tal cual la dejaron sin regreso.
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Si amiga te doy la razón. Ando fuera pero al regresar seguro q encontraré una más a modo . Te abrazo y tu ramo de rosas. Cuidate
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