Sus hermanos Fermín y Consuelo fueron pintores; José se inclinó por la escritura y el guionismo cinematográfico; mientras que Rosaura se dedicó a la actuación.
Una biografía difundida por el portal “donquijote.org” señala que a los cinco años de edad, Silvestre mostró interés por la música, específicamente por el violín, del cual ofreció su primer recital en 1911.
Su progenitor alentó su talento al enviarlo a la Ciudad de México para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música; poco después también decidió tomar la oferta de su padre y acudir al Colegio de los Jesuitas St. Edwards, en Texas, junto con su hermano Fermín.
Fue en este lugar donde descubrió a Claude Debussy, una de sus mayores influencias, lo cual evidenciaría en su composición “Margarita”.
Continuó su recorrido por Estados Unidos y llegó al Chicago Musical College, donde obtuvo un reconocimiento por el dominio del violín, las armonías y las composiciones, en 1919. Un año más tarde, tomó un boleto de regreso a México.
Cuentan sus biógrafos que sólo transcurrieron dos años para que el creador volviera a Chicago, período durante el cual conoció al violinista checo Otakar Sevcik, quien le enseñaría nuevas técnicas y le ayudaría a mejorar sus bases.
Según otra biografía, difundida ésta por la página web “cultura.gob.mx”, una situación familiar lo obligó a retornar.
Su padre falleció en 1923 y la estabilidad económica de su familia se vio quebrantada, de ahí que tuviera que ofrecer recitales para mantenerse y apoyar a su familia, aunque fue por un corto periodo.
Para 1924, Silvestre se involucró en el ambiente cultural de México, relacionándose con diferentes personajes, entre ellos el músico Carlos Chávez. No obstante su inmersión en el área nacional, decidió mudarse a San Antonio, Texas y Mobile, Alabama, donde residió entre 1926 y 1928.
Fue director de orquesta en San Antonio y ahí creó su primera composición “Batik”.
Empero, Carlos Chávez lo invitó a ser director asistente de la Orquesta Sinfónica de México y Revueltas volvió a ser parte de la escena mexicana.
Las piezas formales del músico surgieron a partir de 1929 y los críticos afirman que su obra abarca tan solo 10 años. Entre las creaciones de Silvestre hay sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales.
De acuerdo al portal “biografiasyvidas.com”, algunas de las composiciones más importantes del autor son el poema sinfónico “Semsemayá”; “Cuauhnáhuac” (1930), “Esquinas” (1930), “Ventanas” (1931), “Ocho por radio” (1933), “El Renacuajo paseador” (1933); mientras que para el cine colaboró con “Redes” (1935) y “La noche de los mayas” (1939), sus obras más populares.

https://www.vanguardia.com.mx/articulo/silvestre-revueltas-armonizo-la-cultura-mexicana-con-su-musica

 

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