En ocasiones llega una idea brillante. Suena bien, tiene color, es provocadora para el lector, pero hay un quiebre y se queda empantanada. Antes se escribía en libreta, ahora en la  pc. Pero las pc no tienen palabra de honor. En el 2003 me inscribí a una página de cuentos, y desde ese entonces ha sobrevivido, dándome la fortuna de tener mis textos en orden cronológico  y con posibilidad de editarlos. La nube llegó después. Así, diez años o más el texto o cuento inconcluso espera un posible final. Para encontrar un final es necesario seguir rumeando posibilidades, por lo que de vez en cuando me hundo en viejos textos, descubro errores de puntuación, redacción y un final que se niega. Un día llegará. me digo.
Escriba un blog, sea miembro de un puerto. No deseche lo que se encuentra a medias y saque filo a la paciencia.

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